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Abordaje de la colibacilosis aviar para un uso responsable de antibióticos

El principal reto de la sanidad, tanto humana como animal, de hoy en día es preservar la eficacia de los antibióticos mediante su uso responsable con la finalidad de reducir las resistencias antimicrobianas. En el caso concreto de la avicultura, la colibacilosis es una enfermedad bacteriana que supone una importante amenaza para el sector, y frente a la que es fundamental buscar alternativas y propuestas para su prevención acordes a ese uso racional de los antibióticos que mencionamos.

Impacto de la colibacilosis en el sector avícola

Podemos decir que la colibacilosis en general es una de las principales amenazas del sector avícola, debido a que comúnmente la bacteria E.coli es un agente que complica cualquier afección, ya sea de origen físico (amoníaco, polvo, etc.), viral (bronquitis, pneumovirus, Newcastle, etc.) o por micoplasmas, que facilitan la vía de entrada a E.coli. Además de los casos en donde E.coli es el factor primario per se.

El serotipado solo identifica a E.coli desde un punto de vista antigénico, sin indicar por sí mismo ninguna característica de patogenicidad

Todo ello hace que la colibacilosis provoque cada año importantes pérdidas económicas en el sector avícola español, siendo la enfermedad más frecuentemente reportada en estudios sobre enfermedades avícolas. El impacto se refleja a través de la mortalidad que genera, la necesidad de tratamientos (cada vez más restringidos), los decomisos en matadero, el incremento de los Índices de Conversión, etc.

Serotipos de E.Coli y patogenicidad

Aunque existe la creencia general de que los serotipos están directamente ligados con la patogenicidad de una cepa, es necesario aclarar que el serotipado solo identifica a E.coli desde un punto de vista antigénico, basado en los antígenos O (somático) y H (flagelar), sin indicar por sí mismo ninguna característica de patogenicidad.

Es por este mismo motivo por el que actualmente, para referirse a patogenicidad, se habla de cepas APEC (por su siglas en inglés de “Avian Pathogenic E.coli”), las cuales son identificadas por la presencia de un cierto número de genes o factores de virulencia, que le confieren a la bacteria, de manera general, la capacidad de invadir y sobrevivir en el organismo hospedador. Siendo importante saber también que no todos los genes asociados a patogenicidad tienen la misma importancia, ni están ligados al serotipo.

Por todo esto, podemos decir que la importancia de los serotipos desde el punto de vista de la patogenicidad es relativa.

Factores de virulencia

Los principales factores de virulencia que utiliza E.coli para vencer al sistema inmune del ave y sobrevivir son los factores de adhesión, como las fimbrias tipo 1, P y S, que permiten a la bacteria adherirse a los receptores de las células del epitelio respiratorio; los sistemas de adquisición de hierro, como los sideróforos, principalmente la aerobactina, que le confieren la capacidad de captar y concentrar el hierro que necesita para su crecimiento en los tejidos corporales; y los mecanismos de resistencia al suero. Por lo tanto, a mayor presencia de genes de virulencia, mayor probabilidad tiene esa bacteria de vencer o sobrepasar la resistencia del hospedador y generar enfermedad.

Control de la colibacilosis: ¿de qué herramientas disponemos?

Por una parte, podemos tomar medidas preventivas, entre las que se encuentran:

  • La limpieza y desinfección adecuada de la nave.
  • La potabilización correcta del agua de bebida.
  • Asegurar una ventilación adecuada independientemente de la época del año
  • Mantener los niveles de polvo y otros irritantes ambientales bajos.
  • La implementación de un plan vacunal completo frente a las enfermedades respiratorias prevalentes en la región y, concretamente, vacunar frente a E.coli. En este sentido es importante que la vacuna confiera protección cruzada frente a diferentes serotipos, ya que en una misma granja puede haber varios y además cambian con facilidad en el tiempo.

¿Y si la enfermedad ya ha llegado a la nave?

Es entonces cuando se suele recurrir al empleo de antibacterianos, cuyo uso es cada vez más restringido debido a la aparición de resistencias, como ya comentamos al inicio de este post, y al principio de precaución que pretende preservar la eficacia de los antiinfecciosos. Así, son múltiples los planes y estrategias dirigidos a disminuir el uso de antibióticos como la colistina. Por ello, cada vez es mayor la importancia de todas las medidas preventivas que podamos tomar.

¿Resulta rentable vacunar frente a la colibacilosis aviar?

Las vacunas vivas permiten una respuesta inmune más completa, estimulando tanto la inmunidad humoral como la celular, no solo a nivel sistémico sino también a nivel local

La vacunación es una medida en línea con el Uso Responsable de Antibióticos , ya que su utilización supone una reducción del uso de antimicrobianos, disminuyendo también las resistencias de forma considerable. Esto es así ya que, en el supuesto de no vacunar, la explotación no estará protegida, siendo susceptible a la enfermedad y a la posible aparición de un brote. Aunque estos no sean numerosos, el simple hecho de padecer un brote de enfermedad supondrá mortalidad y pérdida de producción de los animales afectados, que implicará pérdidas económicas, sumándose al dinero invertido en la medicación para hacer frente al mismo.

Adicionalmente, hay que considerar que aunque no haya grandes brotes clínicos evidentes, existen formas subclínicas de colibacilosis que generan mermas en los datos productivos así como penalizaciones por decomisos en matadero, que hacen que la vacunación resulte definitivamente rentable.

¿Qué tipo de vacunas existen?: autógenas vs vivas

Por un lado, es posible emplear una vacuna autógena. Normalmente están basadas en la selección de una cepa, aquella que es consideraba “supuestamente” la patógena, a través de la determinación de un único factor de virulencia, la aerobactina. Teniendo en cuenta que, tal y como hemos comentado anteriormente, existen gran cantidad de factores o genes de virulencia, el basar la vacuna en un solo factor, deja de lado otros de gran importancia sin valorar. Además, son vacunas inactivadas, con una estimulación del sistema inmune limitada, estimulando solamente la inmunidad humoral pero no la celular. Y su aplicación es intramuscular; causando estrés al animal al ser cogido para su administración, y siendo posible una mayor probabilidad de reacciones adversas. Por último, estas vacunas inactivadas están limitadas a aves de larga vida, como ponedoras y reproductoras, no siendo factible su aplicación en broilers.

Por otro lado, se encuentran las vacunas vivas. Estas presentan dos grandes ventajas:

  • Inmunidad generada: permiten una respuesta inmune más completa, estimulando tanto la inmunidad humoral como la celular, no solo a nivel sistémico sino también a nivel local.
  • Vía de administración: pueden ser aplicadas por vía aerógena o agua, lo que implica un elevado perfil de seguridad. A destacar especialmente que no afecta ni al desarrollo del lote ni a la uniformidad, algo de especial importancia en el caso de pollitas comerciales. También desaparece la necesidad de coger a las aves individualmente para inyectarlas, con el consiguiente ahorro en costes de mano de obra y evitando la generación de estrés a los animales y, por tanto, pérdidas productivas.