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¿PUEDEN LOS CORONAVIRUS DE NUESTRAS MASCOTAS SER CONTAGIOSOS PARA NOSOTROS?

Hoy celebramos el día mundial de las enfermedades raras y, si bien aquellas producidas por coronavirus no lo son, sí que lo es, o al menos es poco frecuente, que una enfermedad vírica cuyo agente causal es de una familia sobradamente conocida (desde hace más de 60 años, concretamente), ocupe titulares de prensa en todo el mundo y tenga en jaque a gobiernos en todo el planeta, impidiendo la celebración de congresos internacionales aquí y allá, cerrando fronteras y causando el desplome de la bolsa.

El culpable es ya de todos conocido: el nuevo coronavirus COVID-19 , originario de Wuhan (China), que ha causado al cierre de este artículo la muerte de más de 2.600 personas en el país asiático y ha contagiado a más de 79.000 personas. Su origen, aún sin confirmar, apuntaría al comercio de animales salvajes. De ahí que algunos se pregunten si este virus puede contagiarse al hombre a través del contacto con animales domésticos, más concretamente con la mascota por excelencia: el perro.

Pero, empecemos por el principio: ¿quiénes son estos virus coronados?

Se trata de una extensa familia de virus ARN s, los Coronaviridae, descubierta en los años 60’. Se llaman así por su curiosa imagen microscópica, pues aparecen envueltos por un anillo de puntas redondeadas, que es ni más ni menos que un genoma de ARN (ácido ribonucleico) de cadena sencilla con polaridad positiva y simetría helicoidal. Esta morfología está formada por proyecciones (peplómeros) de la envoltura, que son proteínas que salen de la superficie del virus y le determina el tropismo por su hospedador.
Algunos de estos virus pueden ser causa de diversas enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo) y también en los animales:  cerdos, perros, gatos, ratones, vacas, caballos, murciélagos, varias especies de aves, etc.

Los síntomas descritos para la neumonía de Wuhan provocada por el nuevo coronavirus son a estas alturas de todos conocidos: fiebre y fatiga, acompañados de tos seca y, en muchos casos, de disnea (dificultad para respirar). Puede, además, como está más que documentado transmitirse de persona a persona.

¿Cómo cursa esta infección vírica en perros?

Existen diferentes grupos y cepas de coronavirus en el perro, pero son específicos de estos animales, trasmitiéndose por tanto entre los de su misma especie (perros en este caso), pero no resultan contagiosos para el hombre.

Algunos de estos coronavirus causan en el perro cuadros respiratorios y digestivos.

Centrándonos en el coronavirus respiratorio canino, ciertamente similar al coronavirus bovino, es uno de los agentes causales de la Enfermedad respiratoria infecciosa canina, también llamada ‘traqueobronquitis infecciosa canina’ o vulgarmente ‘tos de las perreras’ .

La “tos de las perreras” es una enfermedad, o más concretamente un síndrome, respiratorio muy contagioso. Se transmite por contacto directo con un perro infectado y suele ir asociada a las perreras. Puede ser provocada por virus y/o por bacterias.

Existen diversos agentes infecciosos causales; la infección puede ser debida a uno o varios de ellos. Los principales virus son los adenovirus caninos (CAV 1, CAV 2), el virus de la parainfluenza, el reovirus canino, el herpesvirus canino y, el coronavirus respiratorio canino. La principal bacteria implicada es Bordetella bronchiseptica.

Tanto los virus como las bacterias se diseminan por el aire cuando los perros infectados estornudan o tosen. Donde hay poblaciones grandes de perros en contacto directo entre sí, como en las perreras o las exposiciones caninas, la infección se extiende rápidamente y afecta a una gran proporción de animales. Los agentes infecciosos dañan e irritan la mucosa de la tráquea y del tracto respiratorio superior, lo que provoca tos, el signo por antonomasia de este proceso infeccioso.

Una tos profunda y seca, que puede provocar arcadas, estornudos, resoplidos, náuseas o vómitos. Es frecuente que la tos aparezca después de un momento de excitación o del ejercicio. También se puede desencadenar la tos presionando ligeramente la tráquea. A menudo se observa secreción nasal y ocular, y es frecuente que el animal presente fiebre. En raras ocasiones puede progresar a neumonía.

Los síntomas empiezan de 3 a 5 días después de la infección y duran 3 semanas o más.

¿Cuál es el tratamiento?

Se administra tratamiento antibiótico para tratar las infecciones bacterianas. Para aliviar la tos se administran antitusígenos, broncodilatadores y antiinflamatorios. Los perros infectados se deben aislar de otros perros vulnerables y es preciso adoptar precauciones higiénicas.

En cuanto a la prevención se basa en la vacunación contra Bordetella bronchiseptica y el virus de la parainfluenza. Es frecuente que las residencias caninas no acepten perros que no se hayan vacunado recientemente. Se debe administrar la vacuna por lo menos dos semanas antes de entrar en la residencia canina o ir a una exposición.